Qué tener en cuenta para superar un fin de semana loco de pruebas deportivas exigentes

A los triatletas nos gusta nadar, rodar y correr muy seguido y en competiciones de diferentes distancias, y no siempre las tres actividades juntas o una detrás de otra. Apuntarse a pruebas de los tres deportes por separado multiplica la oferta de competiciones populares a escoger, y más en esta época del año, en que además de triatlones, está lleno de opciones para hacer travesías de nado en aguas abiertas, marchas cicloturistas y carreras tanto urbanas como de trail. De hecho, hay pruebas tanto sábados como domingos, así que si te inspiras, puedes inscribirte un sábado a una travesía en la Costa Brava catalana de 6km, y al día siguiente a una de las marchas cicloturistas más lindas y a la vez duras de Catalunya, en el Parque Natural del Cadí Moixerò, la 4 Cims (184km, 3800+). Si además ambas pruebas quedan en dos lugares muy distintos y alejados entre sí, mejor, más variedad de paisaje y más dificultad logística para el fin de semana. La planificación siempre resulta fácil en primavera cuando estamos con la tarjeta de crédito lista frente al ordenador…

Hasta que llega el fin de semana para ponerlo a prueba

Escogí esta experiencia un poco inconsciente el primer fin de semana de julio.

En el momento de inscribirme a las dos pruebas no consideré dificultad alguna, ni impresión. Además, lo aprobaba mi entrenadora, quien no me frenó en ningún momento. Sentí plena confianza del «sí se puede». Hasta que a finales de junio empezaba a pesar lo que llevaba en las piernas en poco menos de cuatro meses: Una maratón, dos triatlones half, dos travesías de 4 y 7km, y dos marchas ciclistas de no pocos kms y desnivel.

Algún cansancio y agotamiento había experimentado. Desde marzo no había parado apenas un fin de semana. Superar un par de días de acero no iba a ser tarea fácil. Pero lo logré. No niego que lloré de desesperación en la última subida al Coll de Pal, que como su nombre indica era un palo, en suma, una paliza…

Llegué arriba hecha polvo o peor: ceniza. Los ojos llenos de sal, de las lágrimas y el sudor. Apagados los músculos pero todo un triunfo haber cruzado por meta…

Pongo las calas, empiezo bajar las curvas del Coll y reflexiono sobre las estrategias más adecuadas para afrontar locuras deportivas como las de este fin de semana, y aquí van algunas de las conclusiones para ayudar a superarlos:

Rituales. A lo largo de nuestra vida deportiva desarrollamos costumbres, maneras muy propias y individuales. Llevamos la comida que sabemos que nos sienta bien, zumos, papillas, pan con nocciolatta… El día de competi no es día de experimentos, no es secreto para nadie. Los rituales también pueden ser de origen no alimenticio. En mi caso, suelo pintarme las uñas la mañana de la competi. Puede parecer una burrada pero, para mí, no es solamente ponerle color a las uñas, sino que son dos minutos de total concentración y de silencio que nadie me quita. Por ello creo que si tenemos un/os ritual/es establecido/s, fueran los que fueran, éstos nos ayudan a calmar nervios y centrarnos en nosotros mismos antes de exponernos a la «tormenta» deportiva.

Ir con gente experimentada. El día de la travesía me iba con gente que no conocía, pero que descubrí que eran puros nadadores. Es decir, muy buenos nadadores. Con tiempos que yo solo puedo soñar hacer. Si vas con gente que es más experimentada que tú, te ayudarán a superar tus inquietudes, tus miedos y tu falta de experiencia. Tienen esa figura del hermano mayor, que te protege, porque sobre todo entre nadadores, reina el espíritu de compartir y ayudarse (¡más de una vez hace falta ayuda para subir la cremallera del neopreno!) Seguramente lo pases súper bien ya que gracias a este respaldo vivirás menos nervios.

Pensar en gente que te inspira. En mi caso, ni Messi ni Ronaldo me inspiran o me impresionan. En cuanto a travesías de aguas abiertas, suelo pensar en Eli Múñoz García, antigua compañera de otro club donde coincidimos. «Se hace», era su frase antes de meterse en el agua y nadar 3.5km cuando la natación no era lo suyo para nada, más bien su punto débil. O cuando se trata de ciclismo, pienso en Sandra Mosquera, compañera de Goo, que no se rinde nunca, cumple y completa en el tiempo que sea pero sin ni un momento para las excusas. Chapeau ladies, ¡sois una gran fuente de inspiración! Como muchas más que no menciono aquí pero siempre están presentes.

Locuras sí – pero no manías. El deporte apta, también, para cometer locuras que de otra forma no te permitirías. Lo que viene estando tan de moda de salir de la zona de confort o de lo bueno conocido. Apúntate a competis que te gustaría hacer pero no tienes ni idea de cómo afrontar. Hazlo siempre que puedas, porque va a ser una experiencia de aprendizaje muy valiosa, pero sé consciente que poco sentido tiene que te apuntases a un Ironman sin haber completado jamás un triatlón de menor distancia anteriormente. Algo así no es de considerar locura sino manía o incluso idiotez, puede resultar peligroso para tu salud e integridad.

Superación personal. El deporte es, dicho de una manera un poco patética, una gran escuela de la vida. Porque te puede ayudar a superar dificultades, dudas y miedos. Te permite sentirte orgulloso/a de ti mismo/a y de haberlo luchado. Si lo haces poco a poco, y más en un club tan «open minded» o abierto de miras como el nuestro, te va a enriquecer no solamente deportivamente, también personalmente.